Hay figuras que no se agotan en la devoción ni en la historia oficial. Hay presencias que siguen dialogando con el presente porque encarnan disciplina, sensibilidad y humanidad. Bajo esa premisa nace la muestra académica “José Gregorio Hernández. Un modelo a seguir”, un ejercicio de creación que convierte la admiración en estudio y la investigación en lenguaje plástico.
21 estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, desde la Unidad Curricular Lenguaje Plástico I guiada por la profesora Blanca Yegres, asumen el reto de representar a José Gregorio Hernández, no como imagen repetida, sino como territorio por descubrir. Médico brillante, sastre elegante, lector incansable, músico, bailarín y artista integral: su figura se revela como el punto donde el arte y la ciencia avanzan de la mano.

La exposición se despliega en la Sala Experimental del Museo Universitario Jacobo Borges de Unearte, Mujabo, espacio que acoge durante tres meses estas obras bidimensionales y tridimensionales, composiciones en alto relieve, piezas en técnicas mixtas, óleos e intervenciones que exploran textura, volumen, línea y color. El museo deja de ser únicamente contenedor para convertirse en plataforma de legitimación: el aula se proyecta hacia la comunidad y el ejercicio académico adquiere dimensión pública.
Cada propuesta nace de una temática libre, donde los estudiantes adecúan su visión personal a la investigación previa. Y allí radica uno de los pilares del proyecto: antes de crear, se estudia. El sociólogo Julio Ramos, aporta un riguroso recuento bibliográfico y hemerográfico que reúne más de cincuenta fuentes documentales sobre la vida del doctor. Entre las piezas exhibidas destacan la primera semblanza biográfica publicada en 1893 y textos con testimonios fotográficos suministrados por familiares, documentos que subrayan que la obra artística no surge del impulso aislado, sino del conocimiento profundo.

La profesora Blanca Yegres enfatiza que el proceso permite aplicar los elementos formales del lenguaje plástico; percepción, expresión, color, línea, textura y volumen, desde una investigación consciente. Señala que, en medio de la hiperestimulación digital y la inmediatez informativa contemporánea, detenerse a indagar bajo una temática específica obliga a la reflexión y al pensamiento crítico. El resultado es un trabajo que conjuga técnica y sensibilidad, estudio y emoción.
La directora del museo, profesora Xiomara Leota, resalta que se trata de “un trabajo muy hermoso y creativo que demuestra el talento de nuestros estudiantes, pero también la formación técnica que se imparte dentro de nuestra casa de estudios”. Añade que no es el artista en solitario produciendo de manera aislada, sino el artista en colectivo que logra impactar en la comunidad y en la sociedad.
Esa dimensión colectiva se amplía con la participación de la maestra muñequera Ana Mijares, que introduce una representación poco difundida del doctor, su etapa de uso de prótesis y hombro caído, una visión que humaniza y complejiza la iconografía tradicional.

Durante el tiempo que la muestra permanece en el Mujabo, estas obras dialogan con el público, sostienen preguntas y generan nuevas lecturas sobre una figura que trasciende la medicina y la santidad. El Dr. José Gregorio Hernández reaparece como símbolo de disciplina, estudio y sensibilidad artística, recordando que el conocimiento no está reñido con la fe, ni la ciencia con la creación.
En este espacio museístico, el quehacer artístico se consolida como experiencia formativa y acto de responsabilidad cultural. Los estudiantes no solo exhiben piezas, exhiben procesos, búsquedas, horas de investigación y aplicación técnica. El arte, así entendido, deja de ser únicamente representación para convertirse en construcción consciente de sentido colectivo.
Texto: Daniela Barrios
Fotos: Isaac Casadiego






