(Caracas, 29 de mayo de 2026 / Prensa Unearte).— La danza volvió a respirar entre memorias, imágenes y cuerpos en movimiento. El legado de Sonia Sanoja se hizo presente una vez más a través de voces, testimonios y expresiones artísticas que evocaron la sensibilidad, la creatividad y la profunda huella que dejó en la cultura venezolana.
Con ese espíritu de celebración y reconocimiento, la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, rindió homenaje a la maestra Sonia Sanoja en la Sala Horacio Peterson del Centro de Estudios y Creación Artística, CECA, Aquiles Nazoa. Familiares, artistas, estudiantes, docentes y amantes de la danza se reunieron para recordar a una de las figuras fundamentales de la danza contemporánea venezolana, cuya obra continúa trascendiendo generaciones.
Este encuentro de amantes de la danza estuvo dedicado a recordar, no solo a la creadora, sino también a la mujer que habitaba detrás de la figura pública. Uno de los momentos más emotivos estuvo a cargo de Maite Domec Sanoja, sobrina de la homenajeada, quien compartió recuerdos íntimos sobre la relación familiar que mantuvo con la maestra.
Durante su intervención, Domec Sanoja describió a la artista como una mujer auténtica y profundamente singular. “Sonia era una persona muy genuina, muy ella, con una personalidad muy especial. Esa personalidad se traducía a su vestimenta, a su conducta, a su apariencia e incluso a su alimentación. Era única. Y como tía era maravillosa”.
Asimismo, recordó el papel que desempeñó Sanoja dentro de su familia como hermana mayor de cuatro hermanos. “Ejercía un liderazgo muy dulce pero muy firme. Tenía una personalidad que se expresaba en todo lo que hacía, en sus opiniones y, por supuesto, en su arte, en la forma en que concebía la danza. Era una mujer verdaderamente especial”.
Un legado que sigue construyéndose. El homenaje también permitió conocer parte del trabajo desarrollado por la Fundación Sonia Sanoja y Alfredo Silva Estrada, creada para preservar, proteger y difundir el legado de ambos creadores. Domec Sanoja explicó que la institución resguarda archivos, manuscritos, vestuarios, registros audiovisuales y documentos históricos de la artista, además de impulsar investigaciones sobre la danza contemporánea venezolana y fortalecer espacios de consulta para nuevas generaciones de creadores.
Como parte de la programación, se presentaron una serie de cortometrajes de baile inspirados en la obra y sensibilidad artística de Sonia Sanoja. Las piezas audiovisuales dialogaron con su universo creativo, reinterpretando desde nuevas miradas la relación entre cuerpo, espacio, memoria y movimiento que caracterizó gran parte de su trabajo escénico.
Sonia Sanoja, reconocida como una de las grandes pioneras de la danza contemporánea en Venezuela, fue bailarina, coreógrafa, maestra, filósofa y poeta. Su trabajo revolucionó la comprensión del cuerpo como espacio de creación y pensamiento, convirtiéndola en una referencia artística dentro y fuera del país. Autora de más de sesenta obras y galardonada con el Premio Nacional de Danza en 1998, su legado permanece como una de las contribuciones más significativas al movimiento dancístico venezolano.
La actividad incluyó, además, la proyección de una entrevista realizada a la maestra durante lo que pudo haber sido una de sus últimas apariciones en escena. La grabación permitió al público reencontrarse con su voz, sus reflexiones y su visión de la danza como una experiencia profundamente humana, filosófica y poética.
Más que un acto conmemorativo, el encuentro se convirtió en una celebración de la permanencia. Porque Sonia Sanoja no solo dejó coreografías, libros o enseñanzas; dejó una manera de entender el arte como búsqueda constante, como pensamiento en movimiento y como una forma de habitar el mundo desde la sensibilidad. Su legado volvió a hacerse presente, en cada imagen proyectada, en cada cuerpo que danzó su memoria y en cada palabra compartida durante la jornada.
Fotos: Isaac Casadiego
Videos: Frankmary Soriano
Texto: Daniela Barrios






