Unearte revivió el legado musical y humano de Modesta Bor

La memoria de Modesta Bor volvió a respirar entre canciones, recuerdos y voces emocionadas en un conversatorio sobre su vida y obra

Caracas, 7 de mayo de 2026 (Prensa Unearte).- La memoria de Modesta Bor volvió a respirar entre canciones, recuerdos y voces emocionadas durante el conversatorio “Ideas y conclusiones sobre la música y la lírica en la obra y legado de la maestra Modesta Bor”, realizado en la sala Anna Julia Rojas del Centro de Estudios y Creación Artística, CECA Aquiles Nazoa de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, como parte del homenaje “100 Años de Identidad y Vanguardia”, enmarcado además en las actividades por el aniversario de la universidad.

La jornada convirtió el 18° aniversario de Unearte en un espacio propicio para abrir el camino hacia la conmemoración del centenario de la compositora en 2026, reivindicando su obra como uno de los pilares de la identidad musical venezolana.

La actividad reunió a familiares, antiguos alumnos, docentes, estudiantes y autoridades universitarias en una jornada marcada por la evocación sensible de quien dejó una huella profunda en la música coral y en la educación artística venezolana. Más que un encuentro académico, el conversatorio se convirtió en un espacio para traer nuevamente a la vida la presencia de la compositora desde lo humano, lo cotidiano y lo afectivo: la maestra exigente y brillante, pero también la mujer cercana, generosa y profundamente comprometida con la formación cultural del país.

Modesta Bor, nacida en Juan Griego, estado Nueva Esparta, en 1926, fue compositora, arreglista, pianista, directora coral y docente. Formada en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas y posteriormente en Moscú bajo la tutela del reconocido compositor Aram Khachaturian, desarrolló una obra que fusionó el lenguaje académico con las raíces musicales venezolanas. Su trabajo coral y pedagógico transformó la enseñanza musical en el país, especialmente a través de repertorios infantiles y juveniles que acercaron a generaciones enteras a la riqueza sonora y poética de la identidad venezolana.

Memoria, identidad y formación. Desde el inicio de la jornada, las intervenciones apuntaron a la necesidad de reconocer a Modesta Bor no solamente como una figura histórica de la música, sino como una creadora cuya obra continúa dialogando con el presente. El director del Poder Popular del Centro de Estudios y Creación Artística Modesta Bor, Luis Miguel Badaraco, resaltó el valor humano que sostiene toda creación artística y vinculó esa visión con el espíritu que marcó la trayectoria de la homenajeada.

“El arte se hace gracias a eso, a lo humano, al alma humana que se expresa después en diferentes formas”, expresó Badaraco, al recordar además que el CECA lleva el nombre de Modesta Bor como reconocimiento a una mujer que convirtió el arte en herramienta de sensibilidad, pensamiento crítico y transformación cultural.

El encuentro contó con la presencia del vicerrector Académico de la Unearte, Nelson Hurtado; la vicerrectora del Poder Popular, Lisbeth Villalba; el decano del CECA Modesta Bor, José Rafael Naranjo; el coordinador de Control de Estudios, Armando Rodríguez, además de otras personalidades vinculadas al ámbito musical y cultural.

Durante sus palabras de bienvenida, Naranjo invitó a los estudiantes presentes a acercarse a la figura de Modesta Bor desde la sensibilidad y el reconocimiento de la memoria cultural venezolana. “Ha habido personas muy hermosas y valiosas en la historia de este país que han puesto su tiempo, su conocimiento, su amor, su vida al servicio de lo que hoy vivimos nosotros”, expresó el decano.

Naranjo insistió en que comprender quién fue esta destacada compositora resulta esencial para entender el sentido de identidad dentro de la formación artística. “Si no la conocemos, no la podemos amar. Y si no la amamos, no podemos entender nuestra identidad. Modesta Bor es identidad venezolana”, afirmó.

La Modesta Bor más íntima. Uno de los momentos más emotivos del conversatorio fue protagonizado por Domingo Sánchez Bor, hijo mayor de la compositora, quien compartió recuerdos íntimos sobre la convivencia diaria con su madre. Su relato permitió descubrir a la Modesta Bor doméstica y sensible, aquella que convertía incluso los momentos más sencillos en experiencias musicales y pedagógicas.

“Tuve la suerte de vivir 43 años con mi mamá”, expresó antes de narrar cómo, siendo apenas un bebé, dormía junto al piano en el que ella componía y estudiaba constantemente. Entre sonrisas y nostalgia, recordó que su madre tocaba “Los Pollitos Dicen” alternando entre modos mayores y menores para observar cómo la música despertaba emociones distintas en él desde la cuna.

La anécdota provocó risas y silencios atentos entre el público, dejando ver la manera en que Modesta Bor entendía la música no solo como técnica, sino como una experiencia profundamente emocional y humana.

Domingo Sánchez Bor también anunció que, tras más de dos décadas de trabajo, se encuentra finalizando un documental de 90 minutos sobre la vida y obra de la compositora, proyecto que espera estrenarse próximamente en salas de cine nacionales y circuitos alternativos del país.

La profesora Beatriz Miranda, antigua alumna de la maestra y educadora musical, reconstruyó desde la experiencia pedagógica la dimensión transformadora de sus métodos de enseñanza. Sus palabras estuvieron cargadas de admiración hacia una docente que apostó por formar musicalmente desde la infancia, desarrollando sensibilidad auditiva, disciplina coral y amor por la música venezolana.

“Recuerdo a Modesta en sus talleres en la Universidad Central. Era algo muy grato realmente, porque aprovechaba de cada persona lo mejor que tenía”, expresó Miranda, quien además destacó el trabajo de armonización y construcción de voces que la compositora desarrollaba con niños y jóvenes a partir de canciones tradicionales venezolanas.

La docente explicó cómo Modesta Bor construía procesos progresivos de enseñanza, comenzando por melodías sencillas hasta llegar a complejos ejercicios de contrapunto y armonización coral. Para Miranda, el aporte de la maestra fue decisivo en la consolidación de una pedagogía musical venezolana de alta calidad.

“Ese trabajo de Modesta para la educación venezolana fue maravilloso. Primero por resaltar nuestra música, y también por darle ese aspecto académico con una alta calidad”, señaló.

Un legado que sigue cantando. La dimensión más íntima y familiar de la homenajeada fue abordada por Marisabel Bor, sobrina de la compositora y profesora de la Universidad Central de Venezuela, quien recordó a su tía como una mujer profundamente generosa y comprometida con el bienestar de los demás.

“Era extremadamente generosa, bondadosa de corazón. Todo lo que ella podía ayudar a alguien lo hacía de manera desinteresada”, expresó emocionada.

Marisabel Bor relató, además, cómo Modesta Bor acostumbraba llevar a sus sobrinos a las actividades culturales organizadas en la UCV, acercándolos desde pequeños al arte, la música y la vida universitaria. Esa experiencia, aseguró, sembró en ella un profundo sentido de pertenencia hacia la institución y hacia el mundo cultural venezolano.

Por su parte, el vicerrector Académico de la Unearte, Nelson Hurtado, destacó el papel histórico de las mujeres dentro de la construcción musical del país y afirmó que Modesta Bor ocupa un lugar central dentro de esa tradición.

“Creo que Modesta Bor es la principal, no de las figuras femeninas, sino de las figuras musicales del país”, expresó Hurtado, quien también reivindicó el trabajo de tantas compositoras, directoras y educadoras que hicieron de la música venezolana un espacio de formación, afecto y memoria colectiva.

Como cierre de la jornada, el Coro Infantil de Montalban «Modesta Bor» ofreció una presentación cargada de sensibilidad y delicadeza. Las voces de los niños llenaron la sala Anna Julia Rojas con interpretaciones que evocaron el espíritu pedagógico y coral de la homenajeada. Cada pieza pareció prolongar la presencia de la maestra en el escenario, recordando que su legado continúa vivo en las nuevas generaciones que siguen aprendiendo, cantando y construyendo identidad desde la música venezolana.

A cien años de su nacimiento, el legado de Modesta Bor continúa expandiéndose como una memoria viva dentro de la música venezolana. Sus composiciones, sus métodos de enseñanza y su manera de comprender el arte desde la sensibilidad humana siguen encontrando eco en nuevas generaciones de músicos, docentes y coralistas.

El homenaje realizado en Unearte no solo recordó a la compositora que transformó la educación musical del país, sino que confirmó que su obra permanece latiendo en cada voz que canta desde la identidad y el arraigo cultural. De cara al Centenario de Modesta Bor en 2026, su figura se proyecta no como un recuerdo detenido en el tiempo, sino como una presencia que continúa guiando el camino de la creación artística venezolana, sembrando sensibilidad, conciencia y pertenencia a través de la música.

Fotos: Isaac Casadiego
Videos: Laura Gómez
Texto: Daniela Barrios

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