Una tarde de tensión poética y confrontación simbólica iluminó la Sala Sala Horacio Peterson del Centro de Estudios y Creación Artística Aquiles Nazoa, en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, donde se presentó el montaje de egreso de la pieza de la dramaturga Mariela Romero.
La puesta en escena se ofreció como una versión intensa y acotada del texto original, el material fue comprimido y depurado hasta convertir cada gesto y cada palabra en un recurso dramático de alta precisión. El montaje articuló, a través del juego escénico entre dos actrices, una lectura sobre las dinámicas de poder que trascendió lo cotidiano para instalarse en lo simbólico y lo visceral.

El director Luis Domingo González explicó que la obra, escrita y estrenada hace cinco décadas, siguió resonando con fuerza. “Es una gran metáfora no solo de nuestro país, sino de muchos países. Más vigente imposible”, dijo, subrayando la pertinencia sociopolítica del texto. A partir de un ritual lúdico entre dos mujeres, la escena desplegó una sucesión de maniobras de dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, que funcionaron como una cartografía del poder.
La propuesta pretendió, además, ser un desafío académico, como ejercicio final, buscó exprimir las posibilidades expresivas de las estudiantes responsables del montaje, llevándolas a territorios de riesgo y de descubrimiento interpretativo. En palabras del director, el montaje de egreso era precisamente eso, «un espacio para intentar explotar todas las posibilidades de quienes aún están en formación, recordando al mismo tiempo que la formación actoral es un proceso que perdura a lo largo de la vida.»

La presentación reafirmó el interés de la casa de estudios por rescatar y poner en diálogo textos fundamentales del repertorio venezolano, estimulando la investigación escénica y la experimentación como formas de lectura crítica de la realidad.
Texto: Daniela Barrios
Foto: Frankmary Soriano






