Estudiar danza en Unearte es expresión sin límites

Estudiar danza no es solo una elección artística, es un compromiso con la excelencia personal.

El arte no es solo un refugio para el alma, es una forma de entender quiénes somos y hacia dónde vamos. Una muestra de ello es la inspiración que se construye a través de la carrera de Danza que se imparte en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, donde los y las estudiantes utilizan el lenguaje corporal como un impulso para convertir la danza en una profesión artística con propósito humanista, como herramienta para la convivencia, el diálogo y la Paz.

Hablar de esta hermosa disciplina en Unearte es hablar del Programa de Nacional de Formación (PNF) en Danza, un espacio con compromiso profundo con la identidad y la expresión; es entender que el cuerpo es el territorio donde se narran nuestras historias más honestas. Danzar en este PNF, es un viaje para quienes creen que un paso de baile puede ser, al mismo tiempo, un acto de libertad y un poderoso mensaje de transformación espiritual y crecimiento profesional.

¿De qué se trata el PNF en Danza?

Estudiar Danza en la Unearte va mucho más allá de la ejecución técnica. Es una formación integral donde el cuerpo se convierte en un objeto de estudio, investigación y creación. Ya sea TSU o Licenciatura, los estudiantes —de Danza clásica, contemporánea o tradicional, de gestión y producción cultural y composición coreográfica— se vinculan a la práctica física, a la teórica e histórica.

El profesor Oswaldo Marchionda, decano del Centro de Estudios y Creación Artística, CECA Aquiles Nazoa – Unearte Caracas, y docente del PNF de Danza, expresó que, históricamente, Venezuela ha sido heredera de una potente tradición en danza clásica y contemporánea con una repercusión significativa en el contexto latinoamericano, lo que ha permitido que los procesos formativos en el país sean sumamente robustos. “El PNF en Danza de la Unearte da un salto cualitativo al ofrecer una formación que trasciende la mera ejecución técnica para enfocarse en la interpretación y la reflexión profunda. Este programa único combina disciplinas corporales con un enfoque multidisciplinario que incluye estética, filosofía y bioética, moldeando un perfil de egresado que no solo danza, sino que investiga, cuestiona y crea un discurso escénico propio, dignificando así el oficio artístico como un ejercicio intelectual y político”.

Igualmente indicó que la importancia estratégica de esta visión radica en la capacidad del artista para interpelar su realidad y lograr una verdadera emancipación y transformación social. “Un ejemplo tangible es la trayectoria de Natalia Molina, egresada y actual docente del CECA Aquiles Nazoa, quien lidera la «Casa de la Cultura La Minca», un proyecto comunitario de alto impacto en la Parroquia Altagracia basado en el Poder Popular. Historias como la de ella demuestran cómo el componente del Proyecto Artístico Comunitario permite que la academia dialogue directamente con la sociedad”.

“Actualmente, el currículo de la Unearte se mantiene en constante revisión para no perder el pulso de lo real, buscando que la danza venezolana siga dialogando con el contexto nuestroamericano y mundial”, enfatizó el decano Marchionda.

Importancia de elegir la Danza como camino

Estudiar danza no es solo una elección artística, es un compromiso con la excelencia personal.

Particularmente en la Unearte, cursar la carrera de Danza, radica en su capacidad para humanizar, tomando en cuenta que este arte permite expresar emociones que a menudo escapan a las palabras, además de narrar historias y proyectar ideas sociales potentes. Es una herramienta de comunicación directa y honesta que conecta con la audiencia a un nivel instintivo.

Estudiar Danza en la Unearte, implica cultivar una disciplina interna que trasciende el movimiento y se aplica a cada aspecto de la vida. Más allá de formar intérpretes, esta práctica moldea artistas con pensamiento crítico, capaces de cuestionar y proponer nuevas realidades. Es, en esencia, una búsqueda de conciencia integral donde la salud física, el intelecto y la emoción conectan en total armonía.

El estudio de la Danza, como carrera universitaria permite que esta expresión artística se erija como un motor primordial para la reconciliación, pues su naturaleza integradora logra que las diferencias se disuelvan ante el lenguaje universal del movimiento. Más que un ejercicio físico, bailar con el otro es un aprendizaje constante de convivencia que fomenta la empatía al exigir una escucha profunda, el respeto al espacio ajeno y la comprensión del peso del compañero.

La Unearte abre sus puertas, a todos aquellos estudiantes que decidan trascender más allá de los escenarios y de las aulas de clase y conviertan a la Danza como un proyecto de vida que impacte directamente en el tejido social, que apueste por esta carrera y demuestre que en cada paso de baile reside una fuerza infinita y necesaria para construir un país más humano y consciente, para fortalecer e impulsar la convivencia, el diálogo y la Paz.

Texto y Fotos: Prensa Unearte

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