Investigación-creación de la Unearte visibiliza la violencia intrafamiliar a través del arte

​El Trabajo Especial de Grado propone un enfoque transdisciplinar entre las artes plásticas, el género y la psicología social

(Caracas, 25 de mayo de 2026 / Prensa Unearte).— La Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, continúa consolidándose como una plataforma de vanguardia para el pensamiento crítico y la transformación social. En esta oportunidad, sus aulas albergaron la Defensa del Trabajo Especial de Grado titulado, “Palabras y laberinto: la palabra en el contexto de la violencia intrafamiliar en la relación madre-hija, mediante una instalación artística” de Belkis Guevara, estudiante del PNF Educación para las Artes, mención Escultura del CECA Armando Reverón.

​Esta indagación tuvo, como objetivo principal, emplear la creación de una instalación artística como método central para explorar, interpretar y transmitir de forma experiencial cómo el lenguaje, representado por las palabras, construye, perpetúa y reproduce el entramado de la violencia intrafamiliar en la relación específica entre madre e hija.

Según señaló Guevara, se trata de un enfoque transdisciplinar «que sitúa la práctica estética en el núcleo de la generación de saberes, combinando dimensiones intelectuales y sensoriales orientadas a propiciar la reflexión crítica y la visibilización de este fenómeno» .

Transformación de la herida en lenguaje sensible. La génesis del proyecto partió de una experiencia personal de la investigadora, quien vivió en primera persona cómo calificativos como “ingrata”, “no sirves para nada” o “te pareces a tu padre” edificaban un laberinto de culpa, silencio y amor condicional.

La investigación reveló cómo «la violencia en la relación madre-hija suele ser minimizada e invisibilizada por la sociedad bajo el mandato hegemónico del amor incondicional”.​

Ante esta realidad, recalca Belkis Guevara, el estudio nació de la necesidad de dar una forma sensible —y no solo discursiva— a esa contradicción vital, «el hecho de que la misma persona que otorga la vida pueda, simultáneamente, encerrar a un ser humano con una frase» .

​»Este proceso significó un acto de desentrañamiento personal y político. Elaborar la investigación me permitió transformar una herida en lenguaje artístico sin caer en lo catártico puro, sino en lo reflexivo. También consolidó mi identidad como artista-investigadora, alguien que no ilustra conceptos, sino que piensa desde el espacio, el material y el espectador. Pero, además, me exigió aprender a sostener la ambigüedad, el laberinto no siempre tiene salida, pero puede recorrerse con conciencia”, explicó Guevara.

​Un aporte para la academia. Este trabajo de grado representó un valioso aporte interdisciplinario que vincula el arte, el género y la psicología social. En una universidad donde suelen predominar los formatos tradicionales de grado como el ensayo o la monografía, esta propuesta abre una importante vía metodológica basada en la investigación-creación. Asimismo, la pieza aborda la violencia filio-parental inversa (de madre a hija) —un tipo de maltrato que los programas académicos rara vez nombran— entendiéndolo como un ejercicio de poder asimétrico desde la crianza.

​Al cierre de su exposición, Guevara, nueva profesional de las Artes, dedicó un mensaje de aliento y constancia a la comunidad estudiantil que se encuentra en la recta final de sus carreras, “no tengan miedo a que su investigación les duela. El camino del trabajo de grado, como un laberinto, se llena de paredes falsas, callejones sin salida y momentos donde pierden la orientación. Pero justo ahí está el arte, no en la línea recta, sino en aprender a habitar la confusión”.

Por otra parte, dedicó ​unas recomendaciones para los futuros tesistas, y enfatizó la importancia de la honestidad intelectual por encima de las presiones técnicas, “permítanse cambiar el rumbo si la pieza lo pide. No confundan terminar con clausurar el dolor. Y recuerden, la universidad no les pide una obra perfecta, sino una pregunta honesta. Si su tema les remueve algo, ya tienen la mitad del camino ganado. El resto es oficio y ternura con su proceso”, concluyó.

​Texto: Patricia Vielma
Fotos: Cenin G. Terán Guevara (cortesía)
Prensa Unearte

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