Unearte reflexiona sobre la inteligencia artificial desde el lenguaje artístico

La Vinculación Uneartista un espacio de formación crítica y reflexiva, donde el arte, la ética, la tecnología y la sensibilidad humana dialogan desde diversas disciplinas.

“La IA desde la dimensión del lenguaje artístico”, fue la ponencia presentada en el marco de las actividades de Vinculación Uneartista, concebida como un espacio de acercamiento y formación para futuros integrantes de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, en el cual se valora el quehacer académico cultural y se promueve una visión crítica y ampliada del ejercicio artístico.

Esta actividad se desarrolló en la Sala Anna Julia Rojas del Centro de Estudios y Creación Artística, CECA, Aquiles Nazoa, como un espacio de reflexión colectiva en torno a los retos, posibilidades y responsabilidades del uso de la inteligencia artificial, IA, en los procesos creativos contemporáneos.

La jornada contó con la oratoria y guía de la profesora Ruth Dominique, docentes y artistas de la institución: la profesora Betty Mendoza, licenciada en Danza y doctora en Artes y Culturas del Sur de Unearte; el cineasta Vladimir Sosa, profesor y director del Programa Nacional de Formación (PNF) de Artes Audiovisuales; el profesor Lisandro Cabrera, egresado de la Licenciatura en Artes Plásticas, mención Pintura, del Ambiente de Aprendizaje de Cojedes y docente del CECA Armando Reverón; y el profesor Miguel Laffé, productor audiovisual, docente de Unearte y cursante de la Maestría en Comunicación Estratégica para la Defensa Cognitiva de la Universidad Internacional de la Comunicación.

Durante su intervención, el profesor Miguel Laffé abordó los temores que persisten en el ámbito artístico frente al uso de las IA, recordando que la aparición de nuevas tecnologías históricamente ha generado preocupación en disciplinas como la fotografía y la música. Desde el concepto de inteligencia híbrida y la noción del artista centauro, explicó que «la praxis artística contemporánea se fortalece cuando se integran el rol humano, intención, ética, dirección y curaduría, con las capacidades propias de la inteligencia artificial, como la velocidad, la iteración y el procesamiento de datos, dando lugar a una creatividad aumentada».

El profesor Laffé subrayó que el debate no debe centrarse en la sustitución del artista, sino en el uso de la inteligencia artificial como herramienta de asistencia en procesos como la preproducción, la postproducción, la edición musical y la generación controlada de imágenes y videos. En ese sentido afirmó: “No nos van a sustituir. El que es dibujante, el que tiene un talento artístico no va a ser sustituido. Las inteligencias artificiales pueden servir como una herramienta importante para facilitar operaciones repetitivas, fastidiosas y que consumen tiempo”.

Asimismo, señaló la crisis del tiempo creativo, destacando que gran parte del tiempo del artista se diluye entre trabajos para subsistir y tareas administrativas, lo que hace necesaria una integración crítica y consciente de estas tecnologías en el ámbito académico de Unearte.

Por su parte, la profesora Betty Mendoza centró su intervención en la danza y en la manera en que Unearte concibe esta disciplina como un lenguaje que articula conocimiento histórico, corporal y social.

Explicó que la formación en danza no se limita al movimiento, sino que «implica comprender por qué, para qué y desde cuándo la humanidad se mueve, reconociendo a quienes crearon las técnicas que hoy se estudian y posteriormente se transforman».

En relación con la inteligencia artificial, señaló que estas herramientas pueden ser utilizadas para el análisis de movimientos y técnicas corporales, lo que abre nuevas posibilidades de observación y estudio.

No obstante, la doctora Betty Mendoza fue enfática al señalar los límites de la tecnología en el arte corporal, “de inteligencia artificial no se puede aplicar al cuerpo; o bailamos, o movemos el cuerpo, o no”. Asimismo, destacó el papel social del arte y la responsabilidad del artista como sujeto sensible que representa las múltiples realidades del mundo.

En cuanto al uso ético de la IA en la danza, advirtió que, aunque puede generar coreografías, el verdadero reto radica en preservar la creatividad propia del bailarín, “Úsenla como un recurso, pero no como un sustituto de la creatividad”.

El cineasta Vladimir Sosa, profesor del PNF de Unearte y presidente de la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela, abordó la relación histórica entre el arte audiovisual y la tecnología, resaltando que «el cine, lejos de desaparecer, se ha transformado a través de múltiples formatos y lenguajes» . Enfatizó que en Unearte se forman líderes y el artista posee una alta capacidad de liderazgo, siempre que conciba la creación como un acto de investigación. “La creación artística es el producto de un acto de investigación. Si no saben investigar, van a fracasar como profesionales del arte”, afirmó.

El profesor Sosa, igualmente, destacó que las artes audiovisuales son disciplinas mediadas por máquinas, por lo que resulta incoherente resistirse a la inteligencia artificial, la cual definió como uno de los múltiples recursos disponibles para el cine. En este sentido, enfatizó que “La tecnología existe, hay que usarla, sin miedo y con ética”.

Asimismo, recordó que «la disciplina, la ética y el compromiso son fundamentales en la formación artística, más allá de la búsqueda de reconocimiento inmediato» señalando que «el verdadero avance no está en la tecnología, sino en la humanidad que la desarrolla».

Finalmente, el profesor Lisandro Cabrera reflexionó sobre la adaptación como una capacidad esencial del creador frente a los cambios contemporáneos, desmontando la idea de que solo el más fuerte sobrevive. Desde una mirada ética y humana, afirmó que «la inteligencia artificial ha venido a recordarle al artista la importancia de distinguir entre ética y moral como dimensiones necesarias del ejercicio creativo».

Igualmente, el profesor Cabrera defendió una postura de respeto hacia quienes utilizan estas herramientas, sin descalificaciones, ni censuras, entendiendo que ello también habla de la ética del creador.

Subrayó, asimismo, que la IA no puede igualar la dimensión sensorial y emocional del artista, ya que la creación surge de lo que se siente, se escucha y se vive. “La inteligencia artificial no va a poder igualar nada de lo que ustedes son capaces, porque ustedes tienen sentimientos”, expresó.

Desde su experiencia personal, aseguró que continúa creando, exponiendo y compartiendo su obra, e invitó a los estudiantes a estudiar la inteligencia artificial y utilizarla como un mecanismo de aprendizaje, adaptación y proyección de su trabajo artístico.

La jornada culminó con una ronda de preguntas y respuestas, en la que las y los estudiantes participaron activamente, no solo planteando inquietudes a los ponentes, sino también tomando el micrófono para compartir sus propias reflexiones sobre el uso, los límites y las posibilidades de la inteligencia artificial en el ámbito artístico, generando un diálogo abierto y plural entre docentes y participantes.

La Vinculación Uneartista cerró como un espacio de formación crítica y reflexiva, donde el arte, la ética, la tecnología y la sensibilidad humana dialogaron desde diversas disciplinas, reafirmando el compromiso de Unearte con una educación artística consciente, investigativa y profundamente humana.

Texto: Daniela Barrios
Videos: Frankmary Soriano
Fotos: Isaac Casadiego

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